miércoles, 9 de diciembre de 2009

¡Eso sí que son ganas de trabajar!


El andar con niños por esos mundos, te hace ver cosas que son obvias pero en las que nunca caes, hasta que uno de estos enanos te hace unas preguntas que te dejan fuera de juego. Hay en una extensa zona de granitos en el centro de la provincia. En estas peñas abundan unas tumbas del Bajo Medievo. ¿Por qué excavaban las tumbas en una peña de granito en vez de en el suelo directamente, que está más blando?. ¡Eso sí que son ganas de trabajar!. Pues efectivamente. Pero, ... El caso es que en estas peñas del entorno de la localidad de El Tornadizo y del Puente Rande, sobre el río Alagón, abundan estas tumbas, y en las que crecen multitud de líquenes, que hacen pasar grandes ratos con la lupa. En una de estas peñas, localicé hasta 43 especies de líquenes de 25 géneros. Todo lo típico y habitual sobre los granitos del Oeste, destacando como cosas más relevantes Caloplaca crenularia, porque creo que es la vez que mejor he visto esta especie, Caloplaca marina por lo sorprendente de esta especie en esta región, Stereocaulon microscopicum, por lo bonito que me parece, Pertusaria y Parmelia por la diversidad que hay y Cladonia gracilis, entre otros, por la elegancia que tiene. Eso sí, faltó el habitual del granito salmantino, Pertusaria amara, que ya había localizado en el cercano paraje de La Olla de la Sapa, en el término de Monleón. Si a estos líquenes y a esas preguntas impertinentes, le sumamos unos bonitos buitres negros sobre la zona y el hecho de haber visto muy, muy bien una chocha-perdiz, resultó un buen domingo campero.
Caloplaca crenularia, El Tornadizo (Salamanca), noviembre 2009
Cladonia gracilis, El Tornadizo (Salamanca), noviembre 2009

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