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domingo, 16 de mayo de 2010

A la sombra del volcán (2 de 2)


Estamos al Norte del volcán Eyjafjalla. Este volcán que tiene a los aeropuertos europeos en vilo. Estamos a unos 20 kilómetros de su hermano mayor, el Hekla y a unos 25 del Eyjafjalla. Conos volcánicos e inmensos acúmulos de cenizas en extensos malpaíses. El cielo es gris y el orballo es contínuo. Incluso desde antes de llegar al río Tungmáa los paisajes son espectaculares. Es este uno de los más extensos campos geotérmicos de Islandia cuya actividad metamorfizan los inmensos acúmulos de cenizas, transformándolas a riolitas. Hay ríos de agua caliente, campos de lavas, de cenizas, fumarolas. Uno de los lugares más impresionantes que he visto: Landmannarlaugar. Y sin embargo es un desierto. Al lado del campamento hay una extensa turbera en la que fluyen aguas termales en las que a pesar del frío ambiente, es agradabilísimo bañarse en pelotas e ir nadando lentamente tras los falaropos picofinos y de los patos-arlequín. Ver desde el agua la vegetación: gruesas capas de musgos esfagnos sobre los que crecen Carex nigra, Eriophorum angustifolium, Salix herbacea, Geranium sylvaticum, Epilobium latifolium y abundantes líquenes: Peltigera sp., Alectoria ochroleuca, Cladina arbuscula, Cladina rangiferina, Cetraria muricata, Stereocaulon dactyllophyllum y diversas Cladonia, como Cladonia fimbriata, C.uncialis, C.glabra … Fuera de las turberas, el desierto de cenizas ser el que crece Armeria maritima, Alchemilla alpina, Thymus praecox ssp. arcticus, Silene acaulia y Silene uniflora, ésta última en lugares muy expuestos y venteados. Aquí el único líquen que encuentro y en abundancia, Stereocaulon vesubianum. Aunque hay algunos pajaritos: bisbitas comunes, collalbas grises y escribanos nivales, la imagen que tengo es la de silencio absoluto y las coloridas acumulaciones de riolitas. Parece mentira que tanta quietud tenga un origen tan violento como hemos podido ver por la televisión. Días intensos para el naturalista, melancólicos por el tiempo y sin noche. Raro.
Peltigera sp. Landmannarlaugar, Fjallabak (Islandia), julio 2006
Musgos, Landmannarlaugar, Fjallabak (Islandia), julio 2006
Silene acaulis. Landmannarlaugar, Fjallabak (Islandia), julio 2006
Falaropo picofino. Landmannarlaugar, Fjallabak (Islandia), julio 2006

martes, 20 de abril de 2010

A la sombra del volcán (1 de 2)


Glaciar Solheimajökull, Islandia, julio 2006

La verdad, a pesar del protagonismo mediático del volcán Eyjafjalla y más bien de la perturbación que está causando en los cielos europeos, me parece una noticia que desde el punto de vista natural tiene un transfondo muy interesante, al menos para un geólogo frustrado como lo soy yo. Estamos en el Sur de Islandia, al borde de la meseta central y la llanura costera arenosa, el sandur. El mar no está lejos y se ven las islas del pequeño archipiélago de Vestmannaeyjar. Al Norte, no muy lejos está el “terror” de los volcanes islandeses: el Hekla, durmiendo y los infinitos campos de cenizas de Fjallabak y Landmannarlaugar. Grandes ríos y glaciares sobre los volcanes, y el asombro en la mente de que los procesos geológicos son muy lentos, … menos aquí. Es todo entrar en erupción, fundir el glaciar sobre el volcán, una riada jökulhlaup devastadora en los sandur deshabitados que arrastra bloques de basalto de varias toneladas, … En una era tecnológica, hay asombro para lo natural.
Cuando yo estuve, el volcan Eyjafjalla dormía bajo los glaciares Eyjafjalljökull y Solheimajökull. Recuerdo ir por la mañana con nuestro cochecito, ver los glaciares y meternos por una pista de tierra para ir a pisarlo. Bajar del coche con emoción y con cuarenta ojos. Los págalos grandes crían en la zona y no dudan en atacar a los intrusos. Asombrarnos ante el hielo sucio, mezclado con grava, piedras y cenizas, y … supongo que influidos por ser la primera vez que veía un glaciar.
En unas piedras cercanas, tiempo para ver unos líquenes a la sombra del volcán: Physcia dubia, Parmelia saxatilis y Lecidea lapicida. Islandia, ¡qué recuerdos!.
Lecidea lapicida, Parmelia saxatilis y Physcia dubia, Hjalvarfoss (Islandia), julio 2006
Parmelia saxatilis, Hjalvarfoss (Islandia), julio 2006

lunes, 1 de marzo de 2010

El glaciar camino del mar


En el Este de Islandia está el mayor glaciar de Europa. Un glaciar de escudo, el Vatnajökull, una masa de 11.000 km2 y centenares de metros de espesor que se desparrama por los lados con múltiples lenguas glaciares. Las lenguas del Este, están demasiado cerca del mar y van cayendo los inmensos bloques de hielo a un lago costero, como primera parada antes de salir al mar. Jökullsarlon es este lago en el que los icebergs flotan y en los que aún la vida existe y es realmente atractiva: focas grises, gaviotas sombrías, charranes árticos, escribanos nivales y sobre los basaltos de sus orillas, donde se posan las aves, algunos líquenes nitrófilos: Xanthoria calcicola y Physcia caesia. Frío y emoción.
Xanthoria calcicola y Physcia caesia, Jökullsarlon (Islandia), julio 2006

jueves, 17 de diciembre de 2009

La Cascada de los Dioses



Godafoss, la Cascada de Los Dioses es uno de esos sitios del Norte de Islandia que hay que visitar. La forma el río Skjalfandafljot al atravesar los campos de lavas del volcán Barthardalur, hoy cubiertos de Calluna, musgos y por supuesto, de líquenes. Son lavas un tanto ácidas, seguramente andesitas, sobre las que crecen cositas que me son familiares: Lecanora muralis y L. rupicola, Porpidia macrocarpa, Rhizocarpon lecanorinum, Rinodina beccariana, Cladonia chlorophaea, Tephromela atra y Alectoria ochroleuca, entre otros muchos, pero en los que no repara. Sorprenden 2 especies. Una es la familiar Parmelia saxatilis, pero tan cubierta de isidios que resulta irreconocible. Me he tomado la molestia de buscar fotos de esta especie, y voy viendo que cuando más al Norte o cuanto mayor es la altitud a la que se encuentra, la especie presenta más y más isidios. Es simplemente una apreciación personal. El otro, uno que me obligó a darle muchas vueltas y que creo que se trata de un clásico del Gran Norte, Porpidia flavocaerulescens, pero un talo un tanto anómalo. El color rojo del óxido está muy lavado, y supongo que al crecer sobre una roca, un tanto a la sombra de una Calluna, no le permite estar en todo su esplendor, no tiene ningún tipo de reacción química y presenta unos apotecios bastante grandes un tanto pruinosos. Un rato entretenido en uno de los pocos días de sol que tuvimos. Aquí entre líquenes, buscando la perdiz nival y asombrados, imaginándonos al rey vikingo arrojando a la cascada los ídolos que representaban a los dioses de sus antepasados, durante su conversión al cristianismo. Dioses, de los que aquí, se conserva aún su espíritu, y que en pleno tercer milenio, Thor, Odin, Loki, … vuelven a vivir entre las gentes de Islandia.

Parmelia saxatilis, Godafoss, Husavik (Islandia), agosto 2006
Porpidia flavocaerulescens y Rhizocarpon lecanorinum, Godafoss, Husavik (Islandia), agosto 2006
Tephromela atra, Godafoss, Husavik (Islandia), agosto 2006
Lecanora rupicola, Godafoss, Husavik (Islandia), agosto 2006
Lecanora muralis, Godafoss, Husavik (Islandia), agosto 2006

jueves, 1 de octubre de 2009

Por lo más septentrional


Caloplaca thallincola, Cabo Vogalstardorfa, Península de Tjornes (Islandia), julio 2006

El cabo Vogalstardorfa es el punto más septentrional en el que he estado nunca. Se encuentra al norte de Islandia, no muy lejos de la ciudad de Husavik. Este cabo remata la península de Tjornes, casi tangencialmente a la línea del Círculo Polar. Este península es una rareza dentro del conjunto geológico que es Islandia. Vulcanismo por doquier, pero en este punto ha habido precipitaciones calcáreas y albergan uno de los pocos estratos islandeses donde se pueden encontrar fósiles, creo recordar que del Mioceno, conchas marinas para ser más preciso. Hoy día, lo más llamativo es la colonia de aves marinas que vive en los acantilados de este cabo, especialmente de frailecillos, aunque también gaviota tridáctila, araos, ... y más al norte, la mar y la nada. En estas rocas del acantilado, evidentemente muy bien abonadas por las aves marinas, crecen multitud de líquenes nitrófilos, especialmente Xanthoria elegans y Caloplaca thallincola.

miércoles, 15 de abril de 2009

Día gélido


Placopsis gelida, Thórsarjádur, Islandia, julio 2006
Hoy que hace un día de perros, aquí en el Oeste de la Cuenca del Duero, me viene a la mente otro día de perros en el Sur de Islandia. Día gélido para observar un hermoso líquen, supongo que gélido a tenor de su nombre científico: Placopsis gelida. Líquen placodioide, es decir, crustáceo, adherido al sustrato en toda su superficie. Presenta además de su característico tono rosado unos conspicuos cefalodios en el centro del talo. Curioso líquen que tiene como fotobionte un alga trebuxioide, y que además, en los cefalodios centrales, tiene otra simbiosis con cianobacterías. Gusta de los bloques silíceos a orillas de ríos en tierras altas. Sólo lo he observado aquella vez, en julio de 2006 en la cascada Hjalvarfoss, en la región de Thórsarjádur, sobre unos bloques de basalto. Inolvidable.