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viernes, 11 de octubre de 2013

Bosques en el borde del abismo

Drakensberg Escarpment, Graskop, Mpumalanga (Sudáfrica), agosto 2010
En el NE de Sudáfrica, hay un lugar que es espectacular. Se trata del Drakensberg Escarpment. Es una meseta más o menos montañosa que se desploma hacia las tierras bajas, el Lowveld hacia el E. Las vistas resultan espectaculares. La región es de una gran antigüedad geológica. Se encuentran aquí dos terrenos geológicamente distintos: un arcaico basamento de granitos y gneises que forman el Lowveld y que se acaba perdiendo en el cercano P.N.Kruger y las tierras altas, formadas por formaciones sedimentarias del grupo Transvaal, formadas por cuarcitas, que son más resistentes a la erosión que el basamento cristalino de las tierras bajas, quedando un espectacular resalte de 750 metros de desnivel. En este resalte crecen, espectaculares bosques de niebla creciendo al borde del cantil, entre los 1.500 y los 1.600 metros de altitud. Bosques de niebla, que como todos los bosques de niebla encierran una elevada biodiversidad, y con abundantes endemismos. Desde el punto de vista ornitológico estamos en uno de los bosques que forman parte de la EBA089 (South African forests) y que me aporta a mi listado personal 2 especies endémicas: el fringílido Serinus scotops y el tauraco Tauraco corythaix.
Esta noche ha helado y se encuentra en los claros algo de escarcha que el sol de la mañana no tarda en borrar su presencia. Parece mentira que hace menos de 24 horas estábamos en el vecino P.N. Kruger viendo leones en la sabana. Son bosques de niebla, pero en esta mañana de invierno, ... no hay niebla. No conozco muy bien los árboles de la zona, pero creo que es común Podocarpus latifolius, una conífera abundante en las montañas sudafricanas, que en muchas ocasiones forma bosques monoespecíficos. Aquí abundan varias especies de Aloe arbóreos y de Buddleja. De las ramas de los árboles cuelgas masas de musgos, y ... de líquenes: Alectoria chalybeiformis e Hypotrachyna sp. recordándome mucho a los bosques de la costa del Pacífico de Canadá. Entre los epífitos abundan las especies del género Heterodermia. Realmente me pierdo, porque la diversidad de especies aquí es mucho mayor que en toda Europa: Heterodermia sin identificar hay varias, H. magellanica, H. leucomela y H. albicans. Y abunda el viejo conocido de los bosques de montaña de nuestro país: Platismatia glauca. Encuentro una cosita del género Pannaria que me parece muy interesante, pero que más allá no me atrevo a ir. También abundan otros epífitos, muy amantes de la humedad ambiental como son Pseudocyphellaria crocata y Lobaria isidiosa, muy parecida a nuestra L. pulmonaria pero con abundantes isidios a lo largo de los bordes de las pústulas que cubren su talo.
Realmente los bosques de niebla, como naturalista, ... y sobre todo como ornitólogo, ya que me encantan las aves, ... donde quiera que he ido, nunca me han defraudado. Son bosques de alta diversidad que ocupan muy poco terreno, y terrenos difíciles y que son extraordinariamente sensible a todo tipo de intervención humana. Una joya natural ... esto de la "lluvia horizontal".

Alectoria chalybeiformis (L.) Röhl, Drakensberg Escarpment, Graskop, Mpumalanga (Sudáfrica), agosto 2010

Heterodermia sp., Drakensberg Escarpment, Graskop, Mpumalanga (Sudáfrica), agosto 2010.

Heterodermia albicans (Pers.) Swincow y Krog., Drakensberg Escarpment, Graskop, Mpumalanga (Sudáfrica), agosto 2010.

Heterodermia magellanica (Zahlbr.) Swincow y Krog. Drakensberg Escarpment, Graskop, Mpumalanga (Sudáfrica), agosto 2010

Heterodermia leucomela (L.) Polt., Drakensberg Escarpment, Graskop, Mpumalanga (Sudáfrica), agosto 2010

Pannaria sp., Drakensberg Escarpment, Graskop, Mpumalanga (Sudáfrica), agosto 2010

Platismatia glauca (L.) W.L. Culb y C.F. Culb, Drakensberg Escarpment, Grakop, Mpumalanga (Sudáfrica), agosto 2010
Lobaria isidiosa (Müll. Arg.) Vain., Drakensberg Escarpment, Graskop, Mpumalanga (Sudáfrica), agosto 2010
Aunque el objetivo era disfrutar de las vistas de estos acantilados y de los bosques de niebla, había en los resaltes de areniscas silíceas diversos líquenes que no podía evitar fijarme. Abundaban especies del género Hypotrachyna pero que no fuí capaz de llevar al grado de especie, y uno de los líquenes más bonitos que conozco: Teloschistes chrysophtalmus. Además abundaban las Usnea como especies saxícolas, que creo que en Europa nunca las he visto, un cosmopolita como es Flavoparmelia caperata (lo tengo visto además de en Europa, en Hawaii, Canadá y creo que en Costa Rica).
Teloschistes chrysophtalmus (L.) Th. Fr., Drakensberg Escarpment, Graskop, Mpumalanga (Sudáfrica), agosto 2010

Usnea sp., Drakensberg Escarpment, Graskop, Mpumalanga (Sudáfrica), agosto 2010

Usnea sp., Drakensberg Escarpment, Graskop, Mpumalanga (Sudáfrica), agosto 2010

Flavoparmelia caperata (L.) Hale, Drakensberg Escarpment, Graskop, Mpumalanga (Sudáfrica), agosto 2010

En el suelo del bosque, entre los musgos y Lycopodium encuentro abundantes cositas del género Cladonia y lo mejor para mí, Peltigera africana.
Peltigera africana (Jatta) Swincow y Krög, Drakensberg Escarpment, Graskop, Mpumalanga (Sudáfrica), agosto 2010
Y finalmente, la sorpresa del día, uno de los ortópteros más bonitos que he visto: Dictyophorus spumans, alimentándose de unos líquenes crustáceos al borde del cantil, .. creo que era algo del género Pertusaria.



Dictyophorus spumans, Drakensberg Escarpment, Graskop, Mpumalanga (Sudáfrica), agosto 2010

viernes, 21 de octubre de 2011

En el Cabo de las Tormentas

El Cabo de Buena Esperanza, al fondo Cape Point, Sudáfrica. Más al fondo Hangklip Kaap, y allí a la derecha, a unos 3.900 kilómetros, la Antártida. Entre medias, sólo mar. 
El bautizado, allá por 1488, por Bartolomeu Dias como Cabo de las Tormentas, y rebautizado como Cabo de Buena Esperanza años más tarde por el rey Juan II de Portugal, es un tesoro geológico y de biodiversidad. Realmente para el naturalista inquieto es una borrachera de naturaleza. Simplemente el permanecer sentado al borde de uno de estos acantilados buscando algún albatros volando sobre el mar, o asombrándose de los abismos de Cape Point, de la soledad de Buffelbaai, o la epopeya que encierra este nombre, justifica que cualquier viaje a Sudáfrica acabe pasando por este punto, que no es el más meridional de África, como algunas personas piensan.
Todo descansa sobre un potente zócalo de granito, que se caracteriza aquí por la presencia de grandes cristales de feldespato. Zócalo que emerge desde los fondos marinos y más o menos alcanza los 15 metros sobre el nivel del mar, formado hace 540 millones de años. Sobre este zócalo hay unos estratos de areniscas rojas y esquistos, de origen sedimentario en ríos y estuarios, de la formación Graafwater, de unos 475 millones de años, y que alcanza más o menos los 70 metros de sobre el nivel del mar. Y por encima de este nivel, la potente formación Peninsula, de unos 460 millones de años. Formación sedimentaria formada por cuarcitas. Estas formaciones, Graafwater y Peninsula forman parte del grupo Table Mountain. Como se puede ver, todo son rocas silíceas por lo cual encontraremos líquenes saxícolas, con afinidad por este tipo de rocas y amantes de la luz y del mar. Es curioso, pero encontramos multitud de rocas cubiertas por Lecanora substylosa y L. panis-erucae con algunos líquenes que creo que son Lecidea lapicida, de color rojizo-naranja, que muestran la presencia de sales ferruginosas en estas rocas. Esta comunidad de líquenes sobre cuarcitas es bastante común a lo largo de la costa Atlántica del Suroeste de África, desde el  Cabo de Buena Esperanza hasta la Costa de los Esqueletos en Namibia.
Lecanora substylosa (Zahlbr.) Hertel&V.Wirth , Lecanora panis-erucae Hertel&V.Wirth (de color gris, encima de L.lapicida de arriba) y Lecidea lapicida Ach. , Cabo de Buena Esperanza, Western Cape (Sudáfrica), agosto 2010.

Lecanora substylosa (Zahlbr.) Hertel&V.Wirth, Cabo de Buena Esperanza, Western Cape (Sudáfrica), agosto 2010

En los esquistos de la formación Graafwater se ven pocos líquenes. Supongo que la roca más blanda, más inestable, más erosionable, no favorece el asentamiento de comunidades liquénicas. Crecen unos bonitos líquenes: Santossonia lagunebergii.

Santessonia lagunebergii Sérus&Wessels, Cabo de Buena Esperanza, Western Cape (Sudáfrica), agosto 2010
Santessonia lagunebergii Sérus&Wessels, Cabo de Buena Esperanza, Western Cape (Sudáfrica), agosto 2010
Aparte de la gea de la zona, es muy interesante las magnífica formación de fynbos. Este tipo de matorral de la costa sudafrica, forma parte de un reino floral aparte. El de más pequeña distribución del mundo. Espesos matorrales de proteas (Protea nitida, Leucodendron laureloum, L. tinctum, Leucospermum sp.), brezos (Erica cerinthoides), plantas menores (Phylico pubescens, Berzelia lanuginosa, ...) forman este fynbos, o "matorral suave" que es la traducción literal del afrikaans. No veo muchos líquenes, porque son matorrales muy espesos con pocos troncos expuestos a la luz, y luego, ... porque ando más pendiente de algunos pájaros que se me resisten: Emberiza capensis entre otros. No obstante encuentro algunas cosas típicas de la costa del Sudoeste de África: Teloschistes puber, Roccella montagnei, Parmotrema reticulatum y dos viejos conocidos de nuestro país: Caloplaca ferruginea y Parmelia chinensis.
Teloschistes puber (Ach.) Almb., Cabo de Buena Esperanza, Western Cape (Sudáfrica), agosto 2010.

Caloplaca ferruginea (Hudson) Th. Fr., Cabo de Buena Esperanza, Western Cape (Sudáfrica), agosto 2010.

Rocella montagnei Bél., Cabo de Buena Esperanza, Western Cape (Sudáfrica), agosto 2010.
 Y esto es más o menos todo. Disfrutar del paisaje, de su naturaleza, del saber que no te separa nada más que agua de la Antártida y  la precaución de no encontrarte de morros con un macho alpha de papión. Sí, parecen bastante brutos.




martes, 14 de diciembre de 2010

La Rocina


Parmelia (Parmotrema) hypoleucina, La Rocina, P.N.Doñana (Huelva), diciembre 2010

El entorno del Arroyo de La Rocina es uno de esos lugares de Doñana que no me canso de visitar, a pesar de que por circunstancias, tenía últimamente abandonado. La verdad es que tras varios años de ausencia, de la impresionante tromba de agua que sufrí la víspera en el Brazo del Este, en Villafranca y los Palacios (Sevilla), y que me hizo ir tocando madera no defraudó. Era primera hora de la mañana y no había nadie lo que me hizo emocionarme con la posibilidad de ver lince en esta zona. Paseo con los prismáticos para ver aves, intentar ver algún mamífero, lupa para observar algunos líquenes, raros para mí, y la cámara de fotos y la grabadora para guardar constancia de lo observado.
Hay extensos pinares de Pinus pinaster pobres en, … casi todo: pájaros, líquenes, … Prácticamente en los troncos sólo crece Chrysotrix candelaris y Flavoparmelia caperata, así, como muchas algas libres, seguramente del género Pleurococcus y afines.
Resultan interesantes los bosquetes de acebuches (Olea europaea var. sylvestris) que crecen al borde del “monte blanco” o matorral bajo. Son comunes en sus troncos y ramas gruesas Chrysotrix candelaris, Flavoparmelia caperata, Physcia adscendens, Ph. aipolia y cositas muy interesantes: Parmelia (Parmotrema) hypoleucina, abundantísima y de identificación un tanto complicada ya que estaban muy hidratadas por las incesantes lluvias (aspecto de Parmotrema chinense con cara inferior blanca y pequeños cilios negros en los bordes de los talos foliosos), Ramalina fastigiata que hacen sugerir la abundancia de nieblas, una posible Arthonia albopulvurea y como cosas raras, las habituales en otras zonas (no muy lejos, mismamente en la vecina marisma del Rocío) Xanthoria parietina y Evernia prunastri. En las ramitas finas, se encuentran algunas “barbas” colgando formadas por Usnea subfloridana, Ramalina fraxinea y el muy bonito Teloschistes chrysophtalmus. Más o menos encuentro lo mismo en algunos alcornoques de la zona (Quercus suber).
Teloschistes chrysophtalmus, La Rocina, P.N.Doñana (Huelva), diciembre 2010
Arthonia ¿albopulvurea?, La Rocina, P.N.Doñana (Huelva), diciembre 2010. Esas marcas que parecen lirelas, no son lirelas. Son pequeñas cicatrices de brotes y ramas de O. europaea.

Interesante resulta lo único que encontré creciendo en los únicos chopos (P. alba) de la zona, a orilla de la Algaida del Carrizal. Unos posibles Arthonia beccariana/A. phlyctiformis (no tengo un gran conocimiento del género Arthonia).
Cladina rangiformis, La Rocina, P.N.Doñana (Huelva), diciembre 2010
¿Terrícolas?. En el suelo arenoso, sólo encontré, y abundantemente Cladina rangiformis.
En resumen, interesante jornada campera. Una vez más volví de Doñana sin ver el lince y …la impresionante tromba de agua que cayó, 5 minutos después de acabar mi jornada campera en La Rocina.

sábado, 28 de agosto de 2010

Tafelberg (2 de 2)


Tal como hablé la pasada semana, se pensaría uno que la meseta que forma el Tafelberg es un paraíso natural. Y en efecto, lo es. Nunca he estado en uno de esos tepuis venezolanos, pero guarda un poco esa magia del "mundo perdido". Vida animal, más bien, vida vertebrada poca. Mamiferos, tan sólo se ven algunos damanes de las rocas o dassies (Procavia johnstonii), uno de esos lejanos parientes de los elefantes, que la gente confundía con marmotas. No tienen trompa y se pirran por tomar el sol encima de las peñas. Algunos pajaritos, que cuesta mucho ver y entre ellos 2 endémicos de estas cordilleras costeras de la región del Cabo: una suimanga (Promerops cafer) y un fringílido, un pardillo (Crithagra totta), auténticas maravillas.
En las cuarcitas, en un mundo donde prácticamente sólo se oye el viento y sólo se siente soledad y vértigo, crecen líquenes. Reconozco que lo que veo me supera y llegar a identificar lo que veo es casi imposible. A lo más que me atrevo es a llegar a los géneros y rizando el rizo, me mojo a decir la especie que creo que es. El caso es que son cosas que me resultan familiares. Cuarcitas hay también por la Península Ibérica y se reconocen varias y extensas Pertusaria, una de ellas inconfundibles, aunque me separan más de 6.000 km de mi casa, Pertusaria amara. También crecen extensas Aspicilia, que me atrevo a identificar como Aspicilia cinerea; varias Xanthoparmelia, que me resultan imposibles entre las 250 especies de este género presentes en Sudáfrica; Usnea rubicunda, aunque sólo encuentro esta especie cosmopolita citada como epífita en ramas, formando esas barbas de capuchino. Y las que comenté en la anterior entrada sobre este lugar: Lasallia rubiginosa, de la que cuelgo una foto general, para que se vea la distribución en la roca y el cosmopolita Rhizocarpon geographicum.

Pertusaria sp., Tafelberg N.P. Ciudad del Cabo, Western Cape (Sudáfrica), agosto 2010
Aspicila cinerea, Tafelberg N.P. Ciudad del Cabo, Western Cape (Sudáfrica), agosto 2010
Xanthoparmelia sp., Tafelberg N.P. Ciudad del Cabo, Western Cape (Sudáfrica), agosto 2010
Usnea rubicunda, Tafelberg N.P. Ciudad del Cabo, Western Cape (Sudáfrica), agosto 2010
Lasallia rubiginosa, Tafelberg N.P. Ciudad del Cabo, Western Cape (Sudáfrica), agosto 2010
La vegetación que crece es arbustiva, de poco porte y es donde está la auténtica riqueza de estas montañas. Es el reino del fynbos (matorral fino) o reino floral del Cabo. Para los botánicos es otro mundo. Es el reino de las Protea y de los "restios" o juncos del Cabo (fam. Restionaceae), con presencia de viejos conocidos, el género Erica en el que se encuentran nuestros brezos y urces, todo creciendo sobre suelos muy pobres, húmedos y sin nitratos. Todo cubierto por abundantes nieblas y rocíos nocturnos. Matorrales muy bonitos cubiertos de líquenes epífitos. Son abundantes las barbas colgando de las ramas, Usnea australis y Teloschistes flavicans, y líquenes foliáceos como Pertusaria sp. y Pseudocyphellaria crocata.

Parmelia sp., Tafelberg N.P. Ciudad del Cabo, Western Cape (Sudáfrica), agosto 2010

Pseudocyphellaria crocata, Tafelberg N.P. Ciudad del Cabo, Western Cape (Sudáfrica), agosto 2010

Teloschistes flavicans, Tafelberg N.P. Ciudad del Cabo, Western Cape (Sudáfrica), agosto 2010

Usnea australis, Tafelberg N.P. Ciudad del Cabo, Western Cape (Sudáfrica), agosto 2010
Aquí, el único suelo es el procedente de la erosión de las cuarcitas mezclados con restos orgánicos de la vegetación formando con la humedad, un suelo de poca potencia, muy ácido y con pocos nutrientes. Así en los claros que dejan los matorrales, encuentro un representante de un género que me es familiar en ambientes similares de las montañas ibéricas, Drosera capense, en este caso y endémica de esta montaña. Una diminuta planta carnívora que ha atrapado, en la foto un pequeño mosquito con sus pegajosos pelitos. En su compañía crecen pequeños tapices de otro cosmopolita, Cladina rangiformis, un líquen de un género que aunque presente, resulta raro encontrar en el Cono Sur de África.

Drosera capense, Tafelberg N.P. Ciudad del Cabo, Western Cape (Sudáfrica), agosto 2010

Cladina rangiformis, Tafelberg N.P. Ciudad del Cabo, Western Cape (Sudáfrica), agosto 2010
Supongo que a cualquier botánico le encantaría vivir a la sombra del Tafelberg o Table Mountain de Ciudad del Cabo. A mi vivir, vivir, ... vivo bien aquí, pero no me importaría haber metido más tiempo recorriendo estas montañas.