jueves, 4 de marzo de 2010

Fuera del agua, el infierno. Dentro del agua, el paraíso

Hanauma Bay, Oahu, Hawaii, agosto 2008

Contraste en el extremo SO de la hawaiana isla de Oahu. Laderas resecas de lavas básicas, donde sólo crecen algunas acacias espinosas. Tristemente y aunque cueste creerlo, no hay especies autóctonas. Entre las aves se ven abundantes bulbules, minás y gorriones comunes, entre los mamíferos las invasoras mangostas y entre los insectos langostas gigantes, mariposas y polillas, todo de genuina “importación”. Se asombra uno cuando sabe que nunca ha habido hormigas en el archipiélago de las Hawaii y ahora hay 40 especies establecidas. Este es el triste, aunque tal vez, el más exagerado ejemplo de la introducción de especies invasoras en ecosistemas insulares. Como naturalista curioso, me resulta triste y me cuesta aceptarlo.

En estas laderas resecas, de los cráteres de los volcanes Hanauma, Koko y Diamond Head, crece en abundancia este líquen, que he identificado, con ayuda externa, a la que estoy muy agradecido, como Toninia candida. Sólo faltaría que también fuera introducido.

El cráter de Hanauma tiene un lado abierto al mar y en su fondo crecen arrecifes coralinos, en los que bucear es como meterse en un acuario. Contrasta bucear y sacar la cabeza del agua. Diversidad infinita contra diversidad raquítica, sólo con sacar la cabeza del agua.



Toninia candida, Hanauma Bay, Oahu, Hawaii, agosto 2008

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